martes, 29 de diciembre de 2015

Estrategia Fundamental


Como en toda disciplina donde interviene el discernimiento de uno mismo, no existen normas fijas que deban respetarse de manera inquebrantable. Si esto fuera así, se llegaría a mecanizar y perdería toda su vida y encanto. Sin embargo, sí existen unos preceptos y pensamientos básicos que forman parte de la naturaleza de cada disciplina, los cuales debemos saber entender y poder llevar a la práctica de la manera más intuitiva y natural posible. Del mismo modo que un pescador debe saber reaccionar a la naturaleza de las aguas de ese día o intuir el mejor lugar para capturar el pescado, el Shogi no es diferente y por ello tiene su estrategia fundamental.

En el shogi, seremos más ambiciosos y no perseguiremos ningún pez. Sin querer guillotinar a nadie, daremos caza nada más y nada menos que a ¡un rey! Pero, centrar nuestro juego únicamente en capturar al rey del oponente desde un principio, no dará buenos resultados.

Se podría decir que en el Shogi una partida se desarrolla como un proceso continuo de movimientos, dividido en tres partes: La apertura, el medio juego y el juego final.

LA APERTURA


En la apertura debemos ir tomando posiciones progresivamente, dando una buena forma a nuestro despliegue en el tablero, tanto en ataque como defensa.

Deberemos prestar especial atención a dos puntos muy importantes:

1. Poner nuestras piezas en uso práctico

Es decir, que no tengamos piezas inútiles sin posibilidad de participar en el juego; perdiendo éstas así todo su potencial. Nuestra torre atrapada entre nuestras piezas no valdrá nada, de igual manera, un caballo o general que no hayamos desplegado no nos servirá de mucho en nuestro ataque. Es de crucial importancia que el mayor número de piezas tengan la posibilidad de activar sabaki. (Tanto qué el sabaki como algunos de sus ejemplos pueden verse en su sección concreta del blog).

2. Responder adecuadamente a los movimientos del oponente

Esto es un aspecto fundamental a lo largo de toda la partida. Nuestro juego deberá desarrollarse en armonía con los movimientos de nuestro contrincante. Intuyendo qué estrategia pretende llevar a cabo y teniéndolo en cuenta a la hora de mover. Pudiendo así anticiparnos a su ataque tomando emplazamientos más favorables para nuestra defensa o frustrar la toma de posiciones que más convenga al oponente, generando así problemas y huecos en su despliegue; desestabilizándolo. Por el contrario, es posible que no podamos realizar un buen ataque o seamos victima de una desagradable sorpresa si ignoramos por completo los movimientos de nuestro oponente.


EL MEDIO JUEGO


En esta etapa de la partida se definen puntos importantes como: trazar un plan y afianzarse en una buena posición, toma de piezas, promoción de piezas, etc. Pero sobretodo se da una diferencia crucial con respecto a la apertura. Mientras que en la apertura ciertos movimientos pueden realizarse siguiendo josekis (movimientos afianzados como óptimos a través de haber sido estudiados en profundidad), en el mediojuego afloran posiciones entre las piezas de ambos jugadores que son únicas de esa partida. Donde no existe ningún movimiento estándar que seguir. Esto llama al ingenio y capacidad de toma de decisiones propias de cada jugador. Siendo únicamente nuestra intuición, juicio y fortaleza de nuestro shogi las herramientas determinantes. Facultad que otorga al juego una gran belleza!

¿Cómo juzgar si una situación nos resulta favorable o no?

Se podrían contemplar cuatro maneras fundamentales: 

1. El beneficio o perdida de material tomando o perdiendo piezas.
2. Quién posee el turno.
3. Fortaleza del castillo.
4. La eficiencia de las piezas.

1. La primera manera concierne al intercambio de piezas. Tendremos un gran beneficio capturando una pieza gratis. Pero no es algo por lo que debamos optar de manera irreflexiva. Como veremos en la 4ª manera fundamental, una posición ventajosa puede ser más interesante que el obtener un beneficio en material. 


Los valores siempre serán una referencia. Obviamente, en ciertas ocasiones un general puede ser más útil que un alfil por ejemplo.

2. La segunda, concierne a discriminar, en una situación determinada, si es más adecuado continuar nuestro ataque o defender. Se valora en función de quien posee la iniciativa. Si nuestro ataque resulta efectivo en menos movimientos que el ataque del oponente, lo más adecuado por nuestra parte será continuarlo. Mientras que si es más veloz el ataque de nuestro contrincante, lo más interesante será que defendamos. Esto adquiere una importancia crucial hacia el final de la partida.

3. La tercera manera hace referencia a la solidez del castillo. (En shogi, un castillo supone una formación defensiva de piezas actuando como guardaespaldas alrededor del rey). Un castillo suele estar formado por un mínimo de dos generales de oro y uno de plata, aunque en la práctica existen y se dan muchas variantes. Por otro lado, si hemos conseguido formar un castillo antes que el oponente, puede ser una oportunidad de oro para tomar la iniciativa en el ataque.

4. La cuarta manera alude a la eficacia de una o varias piezas en función de su posición en el tablero. Como adelantaba en la 1ª manera, la eficiencia de nuestras piezas es algo tremendamente importante. Si tenemos una pieza bien posicionada haciendo un buen trabajo; como por ejemplo un alfil que cierra la ruta de escape del rey oponente o un general amenazando un poderoso jaque, lo más interesante será que preservemos esta posición frente a la obtención de material. Por el contrario, capturar una pieza mal posicionada no nos supondrá mucha ventaja si con ello renunciamos a una posición de importancia estratégica. En ocasiones tampoco podremos evitar la captura de una de nuestras piezas. De igual manera, puede ser interesante buscar la forma en que su captura deje en mala posición la pieza de nuestro contrincante.
Manejando estas cuatro maneras de enjuiciamiento y sabiendo a cual de ellas atribuirle mayor peso según el momento, podremos juzgar si una situación nos es favorable o no, para decidir si caminar por ella o incluso provocarla más adelante… cuando su consecuencia nos resulte aún más ventajosa y fatal para nuestro oponente… (si lo hacemos de esta ultima forma es obligatorio acompañar la jugada con una sonora y maliciosa carcajada).


EL JUEGO FINAL


Se entra en esta etapa cuando uno o ambos reyes ya están en situación de serio peligro. El llamado “campo de batalla” (emplazamiento del tablero donde se da el intercambio de piezas de manera más intensa) tiene lugar directamente junto a ellos. En este punto ambos jugadores emprenden una carrera para alcanzar tsumi (jaque mate). Aquí la velocidad se convierte en un aspecto crucial, junto al hecho de mantener la iniciativa. Es de fundamental importancia tener siempre en cuenta el numero de movimientos que nos llevara tanto a nosotros como a nuestro oponente el realizar tsumi, ya que de ello derivará nuestra manera de proceder atacando o defendiendo en función de si requerimos más o menos movimientos que nuestro contrincante. Para ello el beneficio de material o su perdida no deben de ser nuestra principal preocupación, sin importarnos demasiado el sacrificar alguna pieza para poder continuar nuestro ataque de manera efectiva.

Existen un par de proverbios que nos darán una importante clave para afrontar la captura del rey: “Aproxímate al rey rodeándolo” y “Conduce al rey a la fila trasera”. Si ponemos nuestro esfuerzo simplemente en realizar jaque cuanto antes, entraremos en una persecución donde nos acabará resultando más complicado y costoso en material conseguir la ansiada captura. Por ello, resulta muy interesante plantear el ataque limitando los movimientos del rey y cerrando sus posibles vías de escape. De esta manera nuestro ataque resultará fatal y alcanzaremos el lapidario mate.

En está etapa del juego también subyace la otra cara de la moneda, la defensa de nuestro rey. En caso de perder la iniciativa, y si la situación lo exige, una buena jugada defensiva puede ser más interesante que un ataque lento; ya sea reforzando nuestro castillo o limitando los movimientos del ataque de nuestro oponente. En las situaciones más adversas, deberemos considerar con la suficiente antelación el crear una ruta de escape para nuestro rey ante un mate inminente. Pudiendo así escapar si la destrucción del castillo y captura de nuestro rey fueran inevitables.

Reflexión


Como ya resaltabamos al comienzo, no se trata de adoctrinar estas ideas de manera que ellas lleguen a jugar por nosotros, sino como pequeños puntos de anclaje para nuestro pensamiento durante el transcurso de la partida. Debemos de hacer por interiorizarlas y que funcionen de la manera más natural, respetando siempre nuestra intuición. Si poco a poco vamos dejando que penetren en nuestro juego hasta llegar al punto de que funcionen de manera inconsciente, la fortaleza de nuestro Shogi se verá incrementada notablemente. Entonces podremos dejarnos llevar por bellas corrientes sin que haya pez que se nos resista!

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